Nos creemos que cuando cerramos la puerta y salimos de casa para irnos de vacaciones, el consumo de electricidad o agua en el hogar va a ser cero porque no vamos a estar por un tiempo. Pero en muchas ocasiones esta creencia no concuerda con la realidad.
El trabajo, las obligaciones familiares, las citas con los amigos… A la semana, sin apenas darnos cuenta, realizamos un montón de actividades laborales y de ocio que nos reducen el tiempo que dedicamos a las tareas del hogar.
Aunque los fumadores habituales no suelen notarlo, después de una fiesta en la que se ha fumado o una noche de mucho trabajo en un espacio cerrado, el hogar suele acoger un olor a tabaco intenso que no se va con sólo airear la habitación unos minutos.